
El discurso oficial encabezado por el gobierno, y replicado con disciplina por los medios de comunicación. Ha transmitido diversas señales para representar la supuesta Unidad Nacional como un elemento distintivo de la sociedad chilena en este bicentenario. Un esfuerzo impresionante por generar un aparente equilibrio y sana convivencia entre derechas e izquierdas, entre moros y cristianos. Todo esto, como si se tratara de un solo Chile, en este plan no hubo espacio para las minorías y marginados. Quienes se encuentran al margen de este núcleo Chilensis compuesto por los grupos de poder (Politicos, Empresarios, Instituciones religiosas, etc), simplemente no tuvieron cabida, salvo como meros elementos decorativos secundarios que vinieron a reforzar la figura dominante de una cultura de Unidad Nacional, la cual no tiene espacio para el conflicto, ni menos para la crítica.
Algunos ejemplos a citar: El manejo comunicacional de la calamidad de los mineros accidentados. El tema de las precarias condiciones laborales y la ética empresarial ha sido eclipsado por un discurso plagado de consideraciones técnicas. Hoy se habla del plan A, B, y C, pero no de las razones por las cuales los mineros están en esas condiciones.
Otro ejemplo es el tratamiento del tema Mapuche, todo se ha reducido a la inconveniencia de la huelga de hambre de los comuneros. A decir del presidente de la repubica, ello (los huelguistas) están equivocados, pero nada se ha dicho de las condiciones de extrema pobreza en la que viven la gran mayoría de nuestros pueblos originarios.
Otra evidencia se representa a través del publicitado show de luces en la moneda. Este gran espectáculo representaría la historia de Chile. Sin embargo, el gran personaje de este espectáculo fue Condorito. Con todo respeto por este hijo ilustre de Pelotillehue, nuestra historia es más que este plumífero personaje de comics. En esta sociedad de Unidad Nacional no hubo espacio para recordar lo sucedido precisamente en La moneda en septiembre del 73.
Finalmente, otro ejemplo se vivió en la celebración en el estadio nacional el sábado recién pasado. Allí, el orfeón de carabineros toco un tema, él cual es parte del repertorio tradicional de Inti-Illimani. Es ingenuo pensar, que los organizadores no preverían que algunos artistas lanzarían proclamas en pro de las demandas del pueblo mapuche. De esta manera la posibilidad de disenso se regula e institucionaliza. En este discurso de Unidad Nacional todos somos uno.
De seguro hay muchos más ejemplos, pues sin duda el discurso de Unidad Nacional es un esfuerzo planificado y coordinado, con él cual se pretende borrar todo asomo de conflicto. Sin embargo, en este contexto el status quo se mantiene, reproduciendo así una estructura social y económica que perpetua la condición de privilegio de solo algunos. Es necesario avanzar en el reconocimiento de nuestra condición de sociedad diversa, reconocer que la invisibilidad de los grupos marginalizados no es fruto del azar. La Unidad Nacional no puede ser acosta de la invisibilizar nuestros conflictos y diferencias. O acaso somos todos iguales ?

